sábado, 9 de abril de 2011

 PEDRADA EN OJO TUERTO
Ovidio Valdivia

Honorable es un adjetivo difícilmente aplicable a las palomas
Señor no es cualquiera, pero en el Ecuador nunca es tarde.
Ex-presidente de un hueso?



Una vida rota sólo se lee por retazos.
En mi caso, hablaré de por lo menos dos que son visibles:
1. De los flecos del cuchillo 87
-año del angelito León Febres Cordero
y de sus querubines de las fuerzas de seguridad-
en plena llaga nuestra; y
2. De la historia y sus estafas
del modus vivendi de los pájaros (en qué sueñan las palabras zurdas)
del modus operandi de los mártires y de los verdugos
y de las estafas de la literatura
o por lo menos del hueco que la separa de la historia.

Habrá que comenzar desde cero
cargando en algún hueco los chibolos, las costillas rotas
los huesos descosidos y un rondador de muertos
como balance de la gestión
del Frente de Reconstrucción Nacional
algo así como el catálogo de un tour gratis
por el Gólgota Equatorial con crucifixión incorporada
en un país horriblemente turístico
como la última y obligada imagen de un viajero irreversible
- o sea yo-
tomando una ducha a ritmo de vallenato
horas antes de subirse a un avión de Air France.


(O sea que ya no iba a estar y sigo sin estar
Lo que pasa es que un día por puro instinto tuve que salir volando
sin beca ni teta. ¿Qué futuro es posible – me decía-
si a los vecinos los hallas muertos o devorados por las ratas?
¿Qué miga de sueño puede quedar, qué pizca de perdón,
si uno termina dándose manos a boca con los amigos ahorcados con sus corbatas
acuchillados por los maleantes o recluidos en el manicomio
si los sobrevivientes se quedan libremente condenados
a cadena perpetua
haciendo cola frente a un banco en quiebra o ante una embajada?
Por eso digo: bien hice en esfumarme. Y ahora estoy aquí
en este puerto brumoso sin guatitas, sin palmeras ni plátanos
pero vivo
al pie de la memoria y con las cicatrices enteritas).

Bueno. Al grano.
Yo, vos, todos los que tenemos tres dedos de frente
sabemos que no hay desmadre impredecible
menos todavía éste en el que el despiste
aterrizaría tarde o temprano en el Ministerio de la Poesía Inútil
o en la cantera de Los Pleitos Odiosos con la Impunidad de la Historia.
Quiero decir que este poema era imprevisible pero ya no lo es
como lo es a deshora la injusta desaparición de quien en vida fue
Su excelencia el señor Tres Días de Duelo Nacional
presidente de la republiqueta de maricones
culicagados
con una que otra excepción que honra la historia nacional.

Lo que pasa es que en el tren de la literatura popular creíamos que era fácil virar una tortilla
a punte humo a punte biela a punte palabras
mientras los panas del Alfaro Vive –a leguas mucho más lúcidos y certeros-
se  entrenaban como locos
siguiendo cursos intensivos para que las balas no les hicieran nada
y para aguantar como hombres
en caso de que la policía nacional los arrestara
y procediera a  hacerles  muecas, cosquillas en los pies, etcétera etcétera.

Pero nada que hacer. Asi éramos
esencialmente bobos, lunáticos de siete suelas, anarquistas resabiados.
La noche nuestro útero, la poesía nuestro trasero prohibido. Y el día
un camello chuchaqui en un Quito que amanecía blanquito
pero apestando
mientras el locutor de la radio Tarqui
como disco rayado
no sabía qué hacer con un árbol, con un montón de arboles haciendo cola
cargados hasta la coronilla
de una realidad pestilente que entraba por los orificios del micrófono
y no salía más.
Algo así como si  aquella realidad se evaporara en la manguera del alambre
que desembocada a su vez
en un enorme almacén subterráneo llamado Logística urgente
para dejar de vivir como pendejos
y otro, justo al lado, Materiales de apoyo para una literatura nacional.


( y en pleno vallenato, bajo la ducha, mientras llovía no se sabe si agua o llanto
del futuro ex-pendejo que se aprestaba a irse porque olía a mierda
porque necesitaba oxígeno de urgencia, alguna espuma fresca
sin darse cuenta que terminaría zambulliéndose
en un pistolo armado hasta los dientes
se interrumpió el vallenato, se hizo agua y se fue por el sifón
cuando el locutor anunciaba que Fausto Basantes había sucumbido a mil balazos cerca del aereopuerto)

Pero ¡qué pendejos! qué mentecatos! Escribiendo poemas baratos
quemándonos las pestañas y hablando hasta por los codos
de la cultura popular
de la necesidad de ser nosotros mismos para no deberle nada a nadie
en lugar de ponerle una bomba a la línea cero
para que por fin todo pudiera comenzar de nuevo
tal como se afanaban en hacerlo los panas de AVC.

Eran los años ochenta
agujero relativamente más demencial que el presente
y del que hemos podido salir unos con muletas
otros en sillas de ruedas
y  algunos a hombros, en ataúdes de primera mano
o en el mejor de los casos en el último asiento
de un avión de Air France.
La cosa es que terminamos incompletos
mientras los asesinos van resultando ilesos
y  -lo que es el colmo-  con epitafios dignos de Genghis Khan
y un pueblo baboso moqueando su alzheimer
por el mamitico
el buenmozo
que se fumaba cuatro cajetillas diarias
de pura preocupación por el país.
señor!!



( quisiera que sepan
que Acá, uno se vuelve Uno con mayúscula
cuando El Comercio escupe suturas de un país lisiado hasta la médula
borracho y maricón
mocoso y con palancas.
Que Acá los domingos están lejísimos
que el Uno es un Uno pendenciero
pensativo y amargo
sin cementerio el día de difuntos
sin empanadas ni carnaval ni nada.
Acá y sin remedio
uno termina de francotirador.
Cada palabra es un gorgojo
escupido por los diarios).

Cierto que daba gusto ir tirando poemas como piedras
sorteando patrulleros y pesquisas en la boca del lobo
escupiendo en la cal un salmo colorado
armando a mano revistas sin padrinos;
arrogancia
que bastaba y sobraba para  granjearse el respeto
- o el rercelo- de la comunidad cultural quiteña
habituada a no mover un dedo
sin el cheque oficial.

Pero vamos por el principio. Cuando uno es chamo
la infancia dura lo que dura un partido de indor en plena calle
una calle sin arcos, con uno que otro bus atolondrado
y patojo. La Quitología era una ciencia inexacta que se aprendía con los pies
y la literatura, tenía que ser social, a su manera,
y no era para menos,
pues hasta los cuatro puntos cardinales parecían uno:
al norte un  grotesco mercado de putas
cívicamente llamado avenida 24 de mayo
al sur la cárcel del Yavirac
al este el manicomio
y al oeste, nada. Ninguna Parte,
que es como decir la cloaca
sino la rendija de la literatura.
Las paredes servían para mear de vez en cuando
mientras el usuario, desprevenido lector, leía URJE.

El desprevenido lector corría después el riesgo de caer imprevistamente
seis años preso en un colegio de curas,
convento que inevitablemenete dispondría de una biblioteca del otro mundo
y  en el que el ciclo comenzaría siendo básico: JulioVerne, Salgari
más todo lo que uno puede imaginar en novela de aventuras
( añádase la docena de volúmenes ineludibles de la vida de Tarzán
-que leyó clandestinamente-
usufructuando la biblioteca de unos parientes ricos-)
Lo serio serio comenzaría con El Lazarillo de Tormes,
algo como para ponerse a pensar
y a delimitar:
el lado serio de la cómica del hambre.
vendría después el  Siglo de Oro español
aprendido a la agüita, y punto,
porque vaya usted a ver quién le comprende a Góngora
por ejemplo, a los dieciséis años de edad.

Y en quinto curso, por orden del ministerio de educación,
había que tragarse la pomposamente dicha literatura universal;
la literatura inglesa, la alemana, la francesa, la  rusa. Toda la literatura del mundo
en un año lectivo maratónico, del que terminábamos
acezantes, sudando como tapa de olla, vomitando nombres
fechas de nacimiento, frases célebres y las infaltables últimas palabras de Fulano
A ver,
Quién dijo: “Luz, más luz”?
Un punto más  al examen al que sepa  el nombre de un dramaturgo famoso
que murió en plena función
y al final, irqui, enclenque, casi en los descuentos
la literatura ecuatoriana llegaba íngrima,
moqueante  y luctuosa como un entierro de pueblo o una procesión de decapitados
pues, como es de suponer,
del ramayana al mahabharata o de la ilíada a la odisea hasta la eneida
y de ahí hasta los nibelungos el fausto, pasando por las divinas comedias,
cuando no por la divina pomada del paraíso perdido
y  el mio cid que me caía y me sigue cayendo al huevo
ocupaban nuestro tiempo a más no poder.
Sólo en ese contexto uno puede entender
que se le haya dejado en la cuneta a Juan Montalvo
después de haberle dedicado un trimestre a Cumandá y sus coloridas cojudeces.
Luego teníamos otra vez  que ponernos de duelo un trimestre
Leyéndole a Medardo Angel Silva y punto.
Tan-tan
como dicen los finales de las canciones.

Después uno se inscribía
se matriculaba
se aprobaba en la universidad
-una universidad  con nombre de chiflido
FIU-FRIU- FEUE-FADI
y  año tras año uno seguía inscribiéndose
matriculándose y cabreándose
esperando en la vereda de enFrente
el bus de la literatura ecuatoriana que no pasaba nunca
el bus encunetado de la historia lavadita la cara
o sea que uno tenía la obligación moral de volverse autodidacta
y solo en condición de tal, imitando a Pinzón,
subirse al palo mayor y gritar “¡Cruces!”
“vengan a ver
Las Cruces sobre el agua!!”, carajo!
con la misma ansiedad que  uno podía divisar
un meñique de Pablo Palacio, dos costillitas de Hugo Mayo
o los zapatos gastadísimos de César Dávila por ejemplo,
las orejas de los conejos de Carrera Andrade
o la barba de patriarca del turquito Adoum.
Los únicos que vieron las Cruces
fueron los de Alfaro vive. Y nosotros, los menos miopes de todos,
quisimos camellar, virar la tortilla, como se dice,
pero desde el barrio, y con pistolas de agua
con molotovs de verbos y bombas de ripio
arrancadas dizque a la cantera de La Libertad
pero que no servían ni para quemar Años Viejos
pese a lo cual ahí seguimos, como burros amatrerados,
aferrándonos, creyendo todavía en el poder de la zurda.



Vea usted como fueron las cosas:
Entre semana se nos murio El Tamuka
-saltimbanqui sin fronteras-
así, de sopetón,
la santisima trinidad decidió atropellarle
hacerle migas sin consultar a nadie
sólo porque quería irse en moto a ver de cerca el color de los páramos
Y nos vimos en apuros el Diego Quito, El Ricardo, el Bruno Pino, el Héctor, el Miche,
el Chamo Guevara, el Chris Albán,
alcahuetes incondicionales, algunos de ellos, versolibristas de capa y de graffiti
metidos a mecenas del arte popular, del poema gritado a la pavaroti
de los títeres gratis, del teatro gratis, del canto con púas
en el casco colonial de quito
mientras todo el mundo estaba estudiando El poema del Mío Cid
porque todos los profesores estaban dando clases sobre el Mío Cid
u ojeando en Lanafit el próximo terno
para estrenar algún nuevo poeta de casimir
en las ediciones de la Casa de la Cultura de Casimir
o, en el mejor de los casos,  queriendo adornarse el pescuezo con una bufanda solar
mientras los poetas de abajo
los Canchis
los Umakantao, los de la Pedrada Zurda
andaban trompeándose con la lluvia de esos quitos de alacrán y de gangrena.
Ahí nomás estábamos
hasta que ¡zas! en un abrir y errar de ojos nos vimos con un pana menos
tipo dos de la mañana
tratando de ver cómo-dónde hallar un hueco y un cajón
para enterrar al artista sin papeles, sin reloj,
huérfano de seguro social, de viáticos de gastos funerales
y preguntándonos por qué mierda no se mueren los que ya están muertos.

No muy lejos por ese mismo tiempo loco
se nos fue el Ivo Espinoza.
Amaneció ahorcado en un potrero del norte de Quito.
Pintor con futuro – decía la crítica - Aunque -aclaremos-,
un futuro bastante hipotético y más bien abstracto
si se piensa que la guita que se ganaba el Ivo con sus cuadros
no le duraba ni una hora en el Casino del Hotel Colón.

¡Lo que es ser cojudos!!
A quién se le ocurre nacer en Quito. Querer ser artista en Quito!!
¡Pero no!¡qué va!
En lugar de estar pintando en un taller decente y bien montado por el Estado
-como en los países de adeveras-
martillado por la idea de levantar una mediagua por San Juan
el  pintor con futuro se ufanaba en volverse dostoievski a toda velocidad
y en dejarse montar por la puta de la república
-que nos jinetea corcobeante desde 1830-
lo cual obviamente no auguraba nada bueno ni para él ni para su mujer ni para sus vástagos!

Y todo lo que digo es paja, llanto obsoleto, dolor extemporáneo
porque los pucheros de maricones son ineficaces
peor que los programas del Ministerio de Educación
si no fuera verdad eso de que no hay mal que por bien no venga
pues la muerte, esa hembrita perversa y de labios pintados
nos reunió en  la Galería Charpantier
donde  los pintores hicieron llover toneladas de cuadros
-de Guayasamín a Jacome, todos sacaron como si fuera tostado
alguna maravilla y la ofrecieron
para que la viuda y los huérfanos salieran del apuro que es enterrar
un cadáver tan nuevo, un pintor tan nuevo
nacido en el País de la Intemperie.



Pero -como decía mi abuela-
las malas noticias nunca llegan solas.
Y como para confirmar que era cierto lo que decía el Héctor
que a veces llueve sobre mojado en algunas zonas de Quito
que cuando el pobre saca a colgar la ropa ese día llueve,
ese día, primero de mayo, el Héctor se hizo humo.
Resucitó tres días después en la morgue del hospital Eugenio Espejo
diciéndonos con los ojos “yo no fui”
den diciendo a mis guaguas que me agarró un rayo
malafesivo,
un rayo con puntería ecuatoriana, que disculpen nomás.

Como perros callejeros
nos fuimos a la cantina más cercana a tomarnos una mediecita
a cranear quéhacer cómohacer con el cadáver
buscando al mismo tiempo unas ollas grandotas
donde pudiera caber todo el llanto de los guaguas del Héctor
y a preguntarle al trago por qué tanta bandera negra
por qué carajo no se mueren los poetas de los domingos
que a quién carajos se le ocurre ser poeta de la calle de la ciudad
de los lunes con guarapo
con nombre de malapalabra y apellido de levantamiento.

Así
-parece mecha-
convertidos en proveedores de materia prima para la Funeraria Nacional
nos sentamos en la vereda a ver los cuerpos apagados
de los panas que seguían y seguían muriendo
Pasaba Alfonso Chávez, que antes de evaporarse se dio el lujo de plantar con sus manos
en el patio de Monjas una docena de sauces
pasaban los poetas de los lunes desesperados buscando
tras las puertas
debajo de las mesas
de las oficinas de la FAE
al poeta Gustavo Garzón
pasaban y siguen pasando los Pedrados buscando alguna pista, hurgando alguna kábala
que permitiera comprender el ocultamiento desaprensivo de  Marco Vinicio Poveda, de Pedro Moreno, de Orlando Sierra, de Bruno Pino.

Y así seguimos viendo la procesión de cuerpos apagados
en este Ecuador convertido en Funeraria
por decreto de la Doctrina de Seguridad Nacional
oyendo la respiración incesante de los gatillos hurgando hasta en la sopa al enemigo interior
viendo pasar el cuerpo pájaro de Fausto Basantes,
chorreando tinta roja por las narices, gritando Alfaro Vive!
el condorazo Arturo Jarrín, hecho un Cristo del Consuelo, gritando Alfaro vive!
los espléndidos cadáveres hechos migas de Juan Carlos Acosta, Sayonara Sierra,
Wladimir Regalado, Consuelo Benavides
gritando Alfaro vive!
miren, aquí están nuestras vidas  y nuestras muertes,
vean nomás, banda de cómplices y encubridores
sarta de amnésicos
cómo fueron las cosas
y váyanse nomás metiendo el duelo por el culo
sarta de pordioseros, mequetrefes, borreguitos
sin sangre en la cara
hijos de León Febres Borrego de la CIA

Nada de cruces ni de viáticos
nada de requiems ni ora pro nobis por nuestras úlceras
ni por las nubes rotas que no pudimos alcanzar
el duelo nacional lo dejamos para vuestro verdugo
el de los cien mil cachos
cuyos gusanos presuntamente inocentes
querrán venir a bailar cumbia con los nuestros
vengan nomás
-les dirán nuestros gusanos alfaristas-
lagartijas lombrices sanguijuelas
con los ojos preñados de lágrimas
vengan a la procesión de la historia de la impunidad
vengan con zapatos de charol y vean el atasco, la merienda de negros
el quilombo nacional con la bandera a media asta
saludando al tirano.


(Acá -les digo- estoy vivo y me prefiero apátrida
me prefiero viviendo en un polo de hielo
que en un ecuador de mierda -disculpen la franqueza-
es que a veces -sin querer-
se me cae la cara de la pura vergüenza
de estar vivo
al pie de la memoria
y con mis cicatrices enteritas;
se me hincha la sangre
de  ver que el verdugo se vaya tan orondo
tan tres días de duelo nacional
tan beatífico
tan mono
el hijo de la cresta!)


viernes, 4 de marzo de 2011


Edgar Allan García



Esbozo biográfico
Hola, nací en Guayaquil-Ecuador, el 17 de diciembre de 1959, y a los pocos días fui inscrito en la verde que te quiero verde ciudad de Esmeraldas. Puesto que me amamantaron con leche de coco y febriles sones de marimba, decidí que sería esmeraldeño –como mayoría de mi familia- pues, según decía un fervoroso esmeraldeño nacido en Manabí, "los esmeraldeños nacemos donde nos da la gana."
 
Me gradué de bachiller en 1977 y recién en 1982 –luego de haber sido vendedor de enciclopedias, bailarín profesional, boxeador callejero y trotamundos- empecé a estudiar sociología en la Universidad Católica de Quito, y además inglés, francés, italiano, alemán y quechua.
 
Mientras estudiaba sociología en la Universidad Católica, empecé a ganar algunos concursos como el Primer Premio en Cuento y el Primer Premio en Poesía, en el IV Concurso Universitario de Literatura Pablo Palacio, 1983; y más tarde, el Primer Premio en Cuento en el V Concurso Universitario de Literatura Pablo Palacio, 1984.
 
Convencido, por un lado, de que algo tenía que decirle al mundo y, por otro, enraizado a una familia de poetas, pintores, músicos y locos maravillosos, en 1986 dedicarme de lleno a la tarea de escribir e integré un Taller de Literatura dirigido por el escritor ecuatoriano Raúl Pérez Torres. Durante el Taller publicamos la revista literaria "Débora" en 1989, y nuestros primeros textos en un par de números de "Letras" -la revista oficial de la Casa de la Cultura Ecuatoriana- con lo cual ingenuamente creímos tocar el cielo con las primeras plumas, sin saber lo que nos esperaba.
 
En 1991 lancé mi primer poemario y desde entonces, en apenas 9 años, he incursionado en 22 libros, publicado 16 y colaborado en otros 7. Han sido libros de poesía, cuentos, artículos de humor, ensayos, textos pedagógicos, antologías y literatura para niños, fruto de la dispersión más que de otra cosa. Puesto que habrá más de uno que me pedirá pruebas de mis publicaciones, aquí va una lista provisional:
 
°1991: Sobre los ijares de Rocinante (poemario). Editorial Trama.
1992: Índice de la Narrativa Ecuatoriana 1960-1988 (colectivo). Crítica literaria. Publicado por Editora Nacional, Quito. 1992: El Libro del Buen Humor (antología humorística). 1993: Andes del Ecuador, colectivo (publicación cultural del Banco del Pacífico). Editado por Imprenta Mariscal, Quito. 1993: Cómo formar un Taller de Creatividad Literaria en el Hogar y el Aula (pedagogía), Ediciones Vida Integral. 1994: Rebululú. Literatura infantil. Colección Grandes Autores Ecuatorianos. Editorial El Conejo. 1995: La Magia de la Lectura, antologador-creador (seis volúmenes), Editorial Santillana. 1995: La Magia del Lenguaje, colaborador en textos y talleres de creatividad (cuatro volúmenes), Editorial Santillana. 1996: La Magia de las Matemáticas, colaborador en textos narrativos-interactivos de lógica matemática (1 volumen), Editorial Santillana. 1996: Patatús. Literatura infantil. Editado por Digimpres. 1997: El Encanto de los bordes (cuentos). Publicado por Manglar Editores. 1997: Abracadabra (ensayo). Editorial Santillana. 1998: Cannabis (Ganador del Premio IV Bienal Ciudad de Cuenca). Edición Grupo La Palabra. 1999: 17 Sonetos de amor, Publicación On line. 1999: Cazadores de Sueños, Editorial Libresa (literatura la jóvenes). 1999: Cuentos de Ciencia Ficción. Letralia, libro on line. *2000: Terminemos el Cuento, I Premio Internacional de Literatura (Colectivo), Alfaguara-España, serie Roja.
 
Asimismo, tengo listos seis libros más que serán publicados –espero- en un día no muy lejano: *Handicrafts (poesía en inglés).
*Antes del Amanecer (narrativa juvenil). *Antología del Libre Amor (un siglo de poesía erótica). *20 Leyendas del Ecuador, solo para niños (infantil). *Humor se escribe con HACHA (textos de humor) *Poesía del siglo XX
Con un poco de suerte, mi obra literaria ha obtenido un leve reconocimiento nacional e internacional, y consta en las siguientes antologías: °Cuentos Premiados, III Bienal del Cuento Ecuatoriano", 1995. °Veintiún Cuentistas Ecuatorianos-Vingt et une Nouvelles Equatoriennes (antología internacional francés-español), Ediciones Librimundi-Tercer Mundo Editores, con prólogo de Claude Couffon, 1996. °De Pesebres, Poemas y Piruetas (antología del cuento infantil), Unión de Escritores Ecuatorianos de Literatura Infantil, Udeli,1996. Antología del Cuento Ecuatoriano, editado por la Casa de la Cultura Ecuatoriana, 1998.
 
Aunque no creo que los premios sean una medida de nada, para mucha gente –en especial los editores- esto es un referente más o menos seguro. Confieso sin embargo que he concursado no solo para abrirme camino hasta la puerta de las editoriales sino también para ganar algún dinero para sobrevivir mientras seguía escribiendo y escribiendo como un topo. No me puedo quejar:
Con mi primer poemario, "Sobre los ijares de Rocinante", obtuve el II Premio en la I Bienal de Poesía "César Dávila Andrade"; y seis años más tarde, gane el I Premio en la IV Bienal de Poesía "Ciudad de Cuenca", con el libro de poemas "Cannabis". Ya en 1999 me hice acreedor a la Primera Mención Pablo Neruda, En el II Concurso Internacional de la Fundación de Poetas, Argentina.
 
En el género cuento, gané un Premio Especial en el Concurso Internacional de Narrativa "Plural", México, 1992; un año más tarde el Segundo Premio en el Concurso Nacional de Cuento, Primera Dama, 1993; y dos años después, el Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuento "Ismael Pérez Pazmiño", Guayaquil, 1996. Ya en 1999 gané el primer premio en Concurso Internacional de Narrativa, Mantra, Buenos Aires, Argentina,1999.
 
En Literatura Infantil gané un Premio Especial en el Concurso internacional de Cuento "Susaeta", Bogotá, 1993; dos años más tarde el Premio Nacional de Literatura Infantil "Darío Mayorga", Quito, 1994; y el mismo premio cinco años después con el libro Cazadores de Sueños. Este último –una novelita en realidad- ya había quedado finalista en el I Concurso Internacional de Literatura Infantil Julio C. Coba.
 
En el género ensayo no hubo ese tipo de premios sino otros quizá más halagadores: el primer libro llamado "Cómo formar un taller de creatividad literaria en el hogar y el aula", 1992, se ha vuelto un clásico entre los profesores de mi país y va por la edición número 12; en tanto que el segundo libro, "Abracadabra", un estudio sobre los símbolos y rituales presentes tanto en el juego como en la poesía tradicional infantil, tuvo la suerte de ser auspiciado por la Unicef, la Embajada de España, la editorial española Santillana y las fundaciones El Comercio y Vida Integral.
 
Otra de mis pasiones -y esta es quizá la menos secreta- ha sido la cátedra, en otras palabras dialogar con mis alumnos sobre el inmenso misterio que somos los seres humanos y el universo, a través de pretextos como la literatura o la teoría del conocimiento.
 
Llevado por diversos vientos, fui durante 3 años profesor de guiones para noticieros televisión en el Centro Internacional de Estudios Periodísticos para América Latina, CIESPAL (1992-1995). Durante 5 años ejercí como profesor universitario de creatividad y expresión literaria en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica de Quito. Desde hace 15 años, me he formado como facilitador (que no profesor) de literatura en el Colegio Integral, y a horcajadas de todo lo anterior, he facilitado diversos talleres de Creatividad tanto en Ecuador como en Chile, Colombia, Uruguay, Argentina y Estados Unidos.
Por otro lado, he realizado algunas actividades en la televisión, siempre en torno a la literatura: 1987: Guionista y conductor del programa Síntesis de Ecuavisa, Televisora Nacional. 1991: Co-autor de 100 guiones de Televisión para el Programa Nacional de Alfabetización, Unesco-Ministerio de Educación y Cultura. 1993-4: Guionista y Realizador del Programa "La Televisión". 1996: Autor de 10 guiones basado en cuentos ecuatorianos, Productora de Televisión Proza. Y con el perdón de los puristas, aquí viene una lista de actividades y creaciones que nunca imaginé que algún día podría realizar y que sin embargo resultaron experiencias inolvidables: 1995: Actor de la Radionovela Como Agua para Chocolate (transmitida para todo el continente a través de la Red Latinoamericana de Radios Comunitarias). 1998: escribí la letra de 8 boleros y valses del CD Siempre Románticos, del trío Los Reales. 1998-99: Co-entrevisté para la Televisión Educativa Iberoamericana –Madrid-, a los escritores Antonio Gala (España), Isabel Allende (Chile), Augusto Monterroso (Guatemala), Elvira Lindo (España), Sylvia Iparaguirre (Argentina) y Almudena Grandes (España).
Para finalizar, quiero mencionar algunas actividades administrativas que en su momento asumí con ganas demostrar que sí se podía transformar los espacios para la cultura; claro, en más de una ocasión me trajeron una que otra desventura mezcladas con la satisfacción de haberme entregado entero en todo lo que hice:  1991: Editor de la Revista de la Casa Ecuatoriana, Letras del Ecuador.1995: Presidente de la Fundación Cultural Jorge Icaza. 1997: Presidente del Consejo Nacional de Cultura.1997: Subsecretario (Viceministro) de Cultura del Ecuador.
En medio esta actividad febril, no me olvido –cómo podría- de mis mejores obras: Solsiré (6 años), Alejandro (10), Saraluz (6) y Juan Gabriel (13). Siento que mi corazón se ha expandido más allá de todo límite desde que la vida me regaló estos cuatro universos. A partir de ellos redescubrí mi infancia y pude escribir con alegría un puñado de libros para niños. Con ellos me hice padre de todos los niños del mundo, por ellos me duele mucho más la orfandad y la pobreza que alarga sus pequeñas manos en las calles. Gracias por todo.


Acerca de las bestezuelas del limbo
Edgar Allan García

La lámpara de tu cuerpo es el ojo; si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo
es maligno, estarás en tinieblas.
 




Mateo, 6-22-23  


confieso que mi ojo derecho
en complicidad con mi ojo izquierdo
no ha cesado de mordisquear
senos que amamantan
labios encarnados
ranuras de mandrágora
agitadas
bestezuelas del limbo milenario
juro que he acechado doncellas
perdidas en abluciones secretas
o nalgas amasadas
con moluscos vivos
o caderas bamboleantes
sumergidas
en círculos rosados
confieso cuerpos sobre cuerpos
sobre cuerpos
chapaleando incansables
en la brizna del último sueño
o mujeres lascivas bailando desnudas
o ninfas que bendicen la carne aullando
yo pecador me confieso
pecado impecablemente
y que ahora y en la que he hora del deseo
no pueden mis ojos ser más sinceros
no puede mi cuerpo estar más luminoso.

martes, 1 de febrero de 2011


SARA VANEGAS COVEÑA


Cuenca / Ecuador. Embajadora Universal de la Paz. Filóloga (Munich). Magíster en Docencia Universitaria (Cuenca). Profesora de Lengua y Literatura Española (Madrid). Ex profesora en universidades de Alemania. Catedrática de la Universidad del Azuay. Premio Nacional de Poesía, 2000 y 2004.  Premio Hoja de Encina,  Madrid, 2001. Mención Especial, Rosario, 2000. Directora de la Academia Iberoamericana de Poesía, Cuenca, y de la revista internacional Francachela, en Ecuador. Varios poemarios y  antologías literarias, así como un diccionario de autores ecuatorianos pubñicados. Representante de organizaciones y revistas literarias internacionales en Ecuador. Presidió el I Encuentro Internacional de Literatura, Cuenca 2007



POEMAS DE SARA VANÉGAS COVEÑA  (ECUADOR)



¿y si un día amanecieran las calles todas con candado?

¿y si los árboles no cesaran de crecer contra un cielo verde?

¿y si mi corazón se mudara al pecho de un canario?

________



TU SONRISA

tu sonrisa de pétalos impalpables
naves a la deriva
entre dos silencios

_________



PALABRAS

y el sol de tu risa
y mis ansias de sol

me arrojas limosnas de luz
yo te devuelvo

                                    palabras

            -----------------


De  Entrelíneas, 1987



el faro es una mancha en la noche
la noche

cicatriz en el océano

            __________



el recuerdo es ave
migrante

entre mi corazón y la nada

            __________


mi corazón arrastra su silencio
salobre

hasta llegar al mar

            __________


cuando los pájaros se fueron
quedaron huecos oscuros

en el viento
            __________


entre la rosa y el polvo
un parpadeo

y la nostalgia

            ___________

De Indicios, 1988


crean las voces las estatuas
en las faldas herméticas de las montañas en el fondo del mar

un día te crearon en mi garganta

_________


tu nombre ... deja una cicatriz de
                                    (naves incendiadas

aquí. en el océano de mi pecho
            __________


las voces del mar tornan a morir
en mi garganta
voces que un día te crearon

hace ya tanta agua


De PoeMAR  (Mención Especial, Rosario, 2000)

  
EXILIO

vienes del otro lado de las aguas tras
la huella pavorosa
de un adolescente muerto
para amar su ceniza
vienes, hermano mío, a refugiarte
en el antiguo misterio de la tarde
y el bosque en llamas te devuelve una vez
más su rota cabellera


POEMA 7

escupo tu nombre en el agua
mientras la noche lanza sus escorpiones sobre mi corazón                                                                                   
averiado y cobarde
la luna cada vez más alta
el aire en llamas
y el agua...
el agua que envenena mis labios


De Al Andar  (Premio Nacional de Poesía, 2004)
 

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