lunes, 2 de abril de 2012


Poeta y periodista. Tal vez una de las voces más sólidas y estremecedoras de la lírica ecuatoriana de estos últimos cincuenta años. Con respecto a Ledesma, Hernán Rodríguez Casteló recuerda: "'Sabio niño fugaz', lo llamó Ileana Espinel, que tan cerca lo tuvo. En los cortos veintisiete años de su vida, fundó un grupo poético
 -"Club 7"-, con su revista; animó el nuevo movimiento lírico guayaquileño, imprimiendo honda huella en sus compañeros (Ileana Espinel, Sergio Román, Gastón Hidalgo y Alvaro San Feliz), y dejó una obra lírica de altas calidades e inconfundible acento."

ESTUDI PARA NARCISO
(A Paul Valéry)

El agua violeta entre tus manos
Y la tarde... Y sus piras infinitas
quemando de amaranto tus cabellos
Tranquilo tú, desnudo de ti mismo,
para admirar el fondo de tu estanque
tu adormecida sed y tu cintura
de nácar -si se quiere- o de durazno
Tu sexo de naranjo sin estío.
Tu sangre ebria de sol. Y tu minorada
de áspid, de triángulo sin sombra
Tu pulso. Tu estatura de verano.
Y el mar en verdes cópulas de espuma

Debiera hacerte dique si eres río.
Debiera hacerte red inconmovible,
para el perfil etéreo de tu aliento
Debiera no quebrarte el alba pura.
pero tu voz se torna mi silencio..
Y muero en ti. Y mueren mis gaviotas
Y el mar -desde tus labios imposibles-
me nombra en ti, me asedia con sus
con cítaras y abismos y misterios.
Y caigo yo vencido. Y tú vencido,
sin lámparas, sin diques, sin barreras
Y pierden paz mi alma y mi sendero
Y Dios, de bruces, ante ti, se rinde.



ELEGÍA
                      Sangre pura con miel en las axilas" 
                      Jean Aristiguieta

¡Oh soledad completa de tu axila!
Dulce tibieza de vellón tan suave
en donde nace —en un espasmo absorto —
tu desnudez más Intima. Y la llama
tan pálida que hiere tus pupilas
con esa lividez que es de otro mundo:
un mundo en donde —acaso— ya no existen
sino tus finas cejas perseguidas
por un viento de aroma —yodo y sangre—
en el país extraño de tu rostro.
(De Cris)
TEORÍA DE LA LLAMA

Ya no soy más
el hijo de mis padres,
sobrino de mis tías,
nieto de mi abuela;
el ciudadano
que portaba la cédula
número 1317284,
que -en pie- cantaba un himno nacional
y que firmó: David Ledesma
sobre cartas
y cheques
y canciones.
He muerto en mí para resucitarme.
Un nuevo ser me viste.
Ya no puedo decir que soy un hombre
ni que vivo en tal parte,
ni que amo,
ni que soy. Ya no soy.
Me transfiguro
en una entera llama de Poesía
que arde,
crepita
y ruge
desde adentro.
Puedo tener un rostro como un viento,
un hueso como un río,
una muerte como una canción.
Mi ser no es esta costra.
No soy yo.
Ni es mi familia.
Ni es mi pueblo. 
Ni es siquiera mi nombre.
Es un espacio luminoso y puro.
Un punto indefinido.
Intangible.
Inasible.
Indescriptible.
Una partícula
de fuerza,
de combate
que me nutre con sus tremendas brasas.
Ahora puedo morir,
puedo vivir también,
sobre mi cuerpo pueden caer piedras,
puede, bajo mis plantas hundirse el suelo:
y no caeré,
ni sufriré dolor.


SOBRE DAVID LEDESMA TOMADO DE SERGIO ROMÁN ARMENDÁRIZ
David Ledesma Vásquez: ¿desganado o entusiasta de la Revolución Cubana?

Curridabat, Costa Rica

12 de septiembre, 2008
Señor Director de El Mercurio
Cuenca, ECUADOR

Señor Director:
Saludo a usted. Acompaño otra vez el texto de la aclaración que escribí respecto de una frase que me parece infundada y desafortunada dentro de un artículo del Sr. Luis G. Salgado (David Ledesma Vásquez, el poeta de la corbata amarilla, 11.XI.2008) publicada en el diario de su digna dirección.
David (1934-1961) emblemático poeta de mi generación, como todos sabemos, no puede defenderse porque murió hace cuarenta y siete años. Casi todos los miembros de nuestra generación han muerto. Sobrevivimos pocos de los cuales yo fui muy cercano amigo y compañero en la poesía y en la lucha política de David.
El señor Salgado da una versión acerca del estado de ánimo de David y lo califica como "desganado de la Revolución Cubana", pero esa versión es una suposición. Los hechos dicen lo contrario y esos hechos son, entre otros, nuestro programa radiofónico "Aqui... Cuba", en defensa de la gesta revolucionaria y los poemas de su "Cuba en el corazón" entre los cuales emerge su "Castro en Manhattan". Ésa es la realidad. Sus lectores, señor Director, tienen el derecho de conocer esta otra realidad que encierra mi versión, la cual surge de mi relación cercanísima con David, como lo atestiguan dos libros publicados en conjunto: Club 7 en 1954 y Triángulo en 1960. Y, también lo atestigua el hecho de haber creado juntos el programa radiofónico mencionado que David dirigía y distribuía, pero, en el cual yo escribía los editoriales que después publiqué en "Alcantarilla, sitio de ratas", 1962, un poco antes de salir al exilio.
Sr. Director: Acuse recibo y publique mi nota aclaratoria. Es lo justo para sus lectoras y lectores y también para la salud del derecho a la libre expresión que defiende este ciudadano que se suscribe de usted como un atento y seguro servidor,
Sergio Román Armendáriz



David Ledesma Vásquez: ¿desganado o entusiasta de la Revolución Cubana?

Sr. SALGADO:
Los insomnios propios de mi vejez me llevan a la deriva por la red de redes y así, hoy, 11 de septiembre del 2008, acabo de leer su artículo "El poeta de la corbata amarilla" acerca de mi entrañable compañero, hermano en la poesía, David Ledesma Vázquez, que publica El Mercurio de Cuenca.
Como sobreviviente del Club 7 y del Toachi urjista, debo agradecerle que su pluma nos recuerde, más por supuesto a David, un poeta emblemático que le da voz y nombre a toda nuestra generación. Pero, permítame expresarle mi desacuerdo en lo concerniente a su expresión "... desganado de la revolución cubana, pese a que mantuvo un programa radial sobre ésta".
Debo decirle que conocí a David desde nuestras primeras escaramuzas literarias en la imprenta del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte, hasta el momento de su adiós supremo, y en ese tránsito de 1951 a 1961 hicimos juntos muchas cosas que ya pertenecen a la historia, siempre juntos, también con Carlos y Gastón e Ileana, entre ellas, el Club 7, su taller y su publicación plural; Triángulo, otra publicación compartida; el programa radiofónico "Aquí... Cuba", viajamos juntos a la isla, barajamos horas y horas de conversación alrededor de muchas cervecitas frías, y, resultado de nuestra militancia revolucionaria y poética, él escribió "Cuba en el corazón" y yo escribí "Varón en La Habana", dos poemarios breves que íbamos a editar también unidos bajo el título "Dúo", pero su muerte y mi exilio frustraron ese afán.
Dígame señor Salgado, si yo tengo o no tengo elementos de juicio para saber si David era un desganado o un entusiasta de la causa socialista. Permítame con todo respeto decirle que David nunca fue un desganado de la revolución. Fue un insurrecto, un antiburgués, un heterodoxo, y un alma con efluvios de ese Cristal que le dió carácter a su primera publicación. Y como todos nosotros, agonistas, sí, herederos de Vallejo y de Medardo Ángel Silva y de Barba Jacob y de Hugo Mayo y de César Andrade y Cordero. Herederos de la utopía a la que se refiere Agnes Heller, neomarxista: "La utopía es lo que debe ser ... hecho, ya".
De todas maneras, muchas gracias por recordarnos, y disculpe mi intento de aclaración cuyo énfasis puede confundirse con descortesía.
Atentamente,
Sergio Román Armendáriz




TEXTO TOMADO DEL DICCIONARIO BIOGRÁFICO DE RODOLFO PÉREZ PIMENTEL

El 7 de Agosto estableció con Sergio Román el programa radial “Aquí Cuba”, vocero oficial de la “Sociedad amigos de Cuba” para decir la verdad histórica de la revolución sin temor ni miseria (sic.). Los libretos eran de Román, colaboraban Germán Cobos y Otón Macias. Entonces David escribió versos políticos de gallarda belleza que le conferían un aliento auténticamente americano, a lo Walt Whitman..
CASTRO EN MANHATTAN.- // Los banqueros cerraron las ventanas; / había llegado un soplo de aire limpio. / Los hoteleros clausuraron sus puertas / el sol ardía exasperadamente. // Pero él llegó / pisó sencillamente / la tierra india de Manhattan / con sus botas de rudo guerrillero / Y desde su gran cárcel de hierro / la libertad lo miró como a un hijo. // ¡Qué tiene este hombre!/ se dijeron / ¿Cómo es posible que entre tan confiado / en la guarida misma de los lobos?/ Pero él miró todas las casas / con su mirada recta de varón: / dijo palabras tan duras y tan simples / que desde el polvo de los grandes montes / lo saludaron Lincoln y Walt Whitman. // ¿Qué sol es este? - se dijeron - / ¿Qué viento nuevo corre por la isla / contagiándolo todo? / ¿Qué rayo ha descendido? / ¡Oh Manhattan! / vieja isla / ha llegado tu día, /el hombre de Sierra Maestra / ha pisado tu suelo. // Un viento nuevo corre sobre los rascacielos / de la ciudad gris... / Un sol aunque más ardiente / quema las calles asfaltadas. / Un barbudo titán hiere tu tierra / para decir con su garganta enorme: / ¡América Latina reclama en pie / la Libertad que es tuya! //

Nunca se sabrá a ciencia cierta cuántos otros poemas dejó David, pues sus padres se negaron sistemáticamente a darlos a la publicidad y hoy deben estar irremediablemente perdidos. Para colmos, la madre rompió las fotografías a fin de terminar con la fama de su hijo, a quien se tenía por poeta y por suicida, dos cualidades consideradas feas por entonces, y hasta llegó al extremo de disgustarse con Ileana, que ninguna participación había tenido en la confección del Prólogo, que años después apareció tímidamente incluido en las Obras Completas de Carrión publicadas por el Banco Central y que en una de sus partes dice: Están en este libro - se refiere a la obra final de David que jamás llegó a publicarse - algunos de los mejores poemas ecuatorianos de todos los tiempos, poemas insuperables en técnica y en auténtica emoción, los poemas más espantosos y envenenados que haya podido crear un poeta excelso, hundido en la más mortal e indigna desesperación de la espesa mugre del alma, en las aguas negras de las horas, cuando ya toda esperanza, la más ilusoria y absurda, ha sido cuidadosamente eliminada. En este libro, junto a la alta calidad lírica, a una plenitud de oficio que lo gradúa de poeta de primer rango se halla, lo que podríamos llamar, el primero, auténtico y brutal trasunto de la desesperación total surgida entre nosotros”.
El 62 apareció “Cuadernos de Orfeo” en 23 pags. con poesías del 59 en la editorial del Núcleo del Guayas, así como una “Antología General” impresa en Venezuela con poemas éditos e inéditos en 64 pags., que constituyó el sentido homenaje de sus amigos y admiradores de “Lírica Hiospana” de Caracas.
EL DIALOGO.- // Esta boca que te habla no es la mía. / Este rostro que miro no es el tuyo. / Ni esta risa es tu risa. Y sin embargo / presente estoy aunque me sienta lejos. // Ni tu ni yo. Posiblemente nadie / Y sin embargo / frente el uno del otro en este mundo donde somos extraños, sobre sitios / que nuestros cuerpos ya no reconocen! // No eres tu, ni soy yo; / pero me basto / para indagar el nombre / que te oculta. // Y esa luz, oh, - esa luz - / mágica, absorta / pura como el amanecer, / como la muerte, / que brillaba en el fondo de tus ojos / hace mil años de imposible ausencia! // Nadie habita estos cuerpos. Nadie dice / las palabras que rozan nuestras bocas. / Y sin embargo a media noche grito / este nombre / que sin ser cosa tuya, / ni cosa mía, / ni señal exacta / hace creer al fuego que me habita / que eres tú, / que soy yo, / y que existimos / en un país de blancas torres puras!



// POEMA,- // Ahora escribo un poema para tí. // Como quien habla en tus oídos digo: / las cosas más sencillas se revisten / de una absoluta luz, si tú las nombras. / Por ejemplo, si tu dices: - el día- / El día está de pie entre tus labios. / Si - ternura - comprendo la ternura / en su completa dimensión de espiga // Y si dices: - cansancio - hasta mis huesos / cae el cansancio tuyo y ya no escribo.- //
Tuvo poderosa, fuerza lírica y humana, seguro y penetrante ritmo, elegante y a la vez coloquial, con originalidad sardónica y creativa.



BIBLIOGRAFIA
Poesía: Cristal (Guayaquil, 1953); Club 7 -coautor- (Guayaquil, 1954); Gris (Caracas, 1958); Los días sucios -coautor- (Guayaquil, 1960); Cuaderno de Orfeo -póstumo- (Guayaquil, 1962); Antología personal -póstumo- (Guayaquil, 1962); La risa del ahorcado o La corbata amarilla -inédito-; Poemas para Guatemala -inédito-; Elegías -inédito-; Teoría de la llama -inédito-; Cuba en el corazón -inédito e inconcluso-. Consta en las antologías: Lírica ecuatoriana contemporánea (Bogotá, 1979); Poesía viva del Ecuador (Quito, 1990); La palabra perdurable (Quito, 1991).

lunes, 19 de marzo de 2012

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¡Y quién dijo silencio!
(Recopilado por Cristian López Talavera)
¿DEL POR QUÉ LA POESÍA?
En algún instante escuché que la poesía no es útil para nadie, asentí en que tenían razón. La poesía, simplemente, se radica en el elemento primordial para la existencia. Como esa agua que nos moja y luego se retira,  nos ayuda a sentirnos vivos. Y nuevamente, reafirmé que la poesía carece de utilidad, excepto para quienes nos adentramos en su tinta y no salimos nunca de ella, nos iluminamos de sus letras que comienzan a hablarnos y  transportarnos  por parajes imaginados en una embarcación que se va con nuestros rostros y nos deja una máscara, ahí  radica la magia del poema, sustituir constantemente esa careta sigilosa que nos transforma constantemente. Como esas prodigiosas aguas de Heráclito, manchándonos en líquido vital.
De ahí que esta muestra de poesía tome el nombre de: ¡Y quién dijo Silencio! porque es en el silencio donde el poema va tomando forma. Desde una llamada de los dioses, quienes nos enlazan la primera idea para luego abandonarnos en el constante trajinar de la existencia. 

DE ESTA MUESTRA ANTOLÓGICA
Lógicamente, toda muestra de poesía es parecida a un verso: está cargada de una alta dosis de sensibilidad, por lo tanto no tiene certezas. Entonces, ¿cómo leerla? En primer lugar, desechando la idea de que  es una enmarañada recopilación de poetas. Segundo, que es una muestra de escritores que han trabajado bajo tutoría de taller, por lo tanto son versos iniciales, cada uno inmerso en estas celosas páginas que son aprendices de brujo en busca de una voz propia que devele el campo creativo por donde están sus búsquedas complejas, sus variadas reflexiones, temores; esos rostros distintos que semejan estrellas sonoras convirtiéndose en versos, que reflejan la complejidad de la época que habitan.
Entendiendo que este libro no quiere ser una certeza debe leerse como una muestra de poetas jóvenes, quienes han ido creando, en un taller literario, su generación. Tal cual lo hicieron en los años 80 varios escritores ecuatorianos, entre los que nombro Diego Velasco Andrade, Pablo Yépez Maldonado, Huilo Ruales, Edwin Madrid, Pedro Gil,  quienes  vienen a mi memoria en estos instantes en que la noche es un pájaro destilando miedos. Escritores que bajo el mando de Miguel Donoso Pareja hicieron sus primeros pasos en un laboratorio, para luego imantarse en grupos y revistas, e ir instituyéndose en una agrupación denominada: La Generación de los Talleres Literarios. ¿No es precisamente lo soñado por estos jóvenes poetas? Lo importante, es que (en su mayoría) no tienen publicados libros.

LOS ANTOLOGADOS
Estos poetas, que van desde los 20 a los 40 años de edad, tienen algo en común: forman parte de talleres literarios, tal como el de  Diego Velasco Andrade en la ciudad de Quito; y el de Augusto Rodríguez, en la ciudad de Guayaquil. Vates ensimismados en crear una poética dinámica, construcciones  meditadas por el grupo, lírica comunicante. Poemas que están sembrándose para el futuro inmediato.
¡Y quién dijo Silencio! es una propuesta neovanguardista. Varios trabajan la metáfora, como una herramienta estética, cargada de sensualismo y simbología. Todo esto en un país donde la poesía ha estado en un frasco cerrado, donde las innovaciones artísticas han sido desechadas por un grupo selecto de “amigologos” que “dicen” dirigir la poética ecuatoriana.

LA NECESIDAD DE MOSTRAR LA PANORÁMICA DE LA ACTUAL POESÍA ECUATORIANA
El mencionado país es selecto en la palabra poética, desde los tiempos del periodo precolonial, la cultura oral significó los primeros indicios de reflexionar nuestra existencia. Nombres como el de Juan Bautista Aguirre, con elementos gongoristas, crea lo que se denominan Ramilletes Poéticos, pero no es una lírica propia, la voz la dan los conquistadores, específicamente la Iglesia como institución esclavizadora. En épocas de la Independencia tenemos los ovillejos, especie de graffitis, poemas pequeños que tenían un objetivo panfletario más que estético. En aquellos días surgen nombres como José Joaquín de Olmedo y su poema épico: Canto a Bolívar.
No será hasta la  aparición del Modernismo que la poética ecuatoriana reflexiona acerca de innovar las propuestas. Nombres como: Medardo Ángel Silva, Humberto Fierro, Arturo Borja y Ernesto Noboa y Caamaño, denominada la Generación Decapitada, esto dado por el ensayista Raúl Andrade debido a sus fallecimientos en edad temprana, y con ideas extraídas de los simbolistas franceses, cimentan poemas alegóricos a la muerte, al dolor, a la nostalgia; estetizadas en la musicalización, varios de los trabajos de entonces han sido recreados en la música popular.
En esta época, el vanguardismo europeo comienza a tomar eco en un poeta ensimismado en su soledad, quien se embarcó en su motocicleta para sumergirse en lo que sería la innovadora creación, que publicó su primer libro pasado los 80 años, Hugo Mayo (1897-1988), un año mayor a Medardo Ángel Silva, devela que en la poética se pueden asociar varios métodos experimentales (Surrealismo, Creacionismo, Cubismo, Dadaísmo). Posteriormente, en Riobamba aparecen nombres importantes como Miguel Ángel Zambrano, Miguel Ángel León, quienes inscriben universos de su cosmovisión a lo vanguardista.
Pero será  hasta la aparición de Jorge Carrera Andrade (1903-1978), quiteño de nacimiento, que el nombre de Ecuador refulgirá en la poética vanguardista. Además, con sus microgramas, comienza a reordenar el universo. Esto sucede por el año de 1940, luego de viajes por países asiáticos. Es en esta etapa cuando el mencionado poeta,  al igual que José Carlos Mariátegui, reflexionan sobre la dicotomía: Ser Humano-Naturaleza. Luego de este importante nombre en nuestra literatura, continúan poetas como Gonzalo Escudero, Augusto Arias y Alfredo Gangotena, vates  que desarrollaron su trabajo en las afueras de nuestro país.
César Dávila Andrade constituye un nombre importante, la poesía ecuatoriana toma un nuevo giro, sale a la luz “Boletín y elegía de las mitas”, la denuncia, el problema del indígena son los nuevos temas de nuestros poetas. Luego, surge el grupo Madrugada, poetas como: Enrique Noboa Arízaga, Hugo Salazar Tamariz, Edgar Ramírez Estrada, Jorge Enrique Adoum, Efraín Jara Idrovo, poetas que vivieron el cambio de contexto en nuestra América. Vallejo y Neruda serían los exponentes en este periodo creativo. 
Pero no es hasta los años sesenta donde aparece el resurgimiento de la poética ecuatoriana, donde los conceptos se fueron transformando, se desestructuran los cánones obsoletos, el romanticismo inocente y burgués, surge el denominado Parricidio. Nombres como Raúl Arias, Alfonso Murriagui, Ulises Estrella, Euler Granda, Humberto Vinueza (quienes conformaron el grupo Tzántzico); y en Guayaquil, Rodrigo Pesantez Rodas, David Ledesma Vásquez, Ileana Espinel Cedeño, Sergio Román Armendariz (conformaron el Club 7 de poesía). Estos dos grupos significaron el acceso a la reflexión política, estética, a una poética de compromiso social, sin dejar a un lado el existencialismo, que cada día se hunde más en las aguas negras de la historia. 
Luego, vendrán nombres como Julio Pazos Barrera (Premio Casa de las Américas, en 1982), Violeta Luna, Fernando Artieda (guayaquileño con una poética de surgimiento dialectal importante), Bruno Sáenz Andrade, Hugo Jaramillo, Iván Carvajal, Sonia Manzano, entre los más importantes, poetas que tienen un compromiso esencial con el lenguaje. Aparece el distanciamiento con el pacto social y crudo de los Tzántzicos para develar la imagen poética como fuente vital en el lenguaje.

LOS TALLERISTAS: PRODUCCIÓN DE UNA NUEVA Y VITAL POESÍA
Quizá los talleres literarios enhebraron escritores con variadas posibilidades, los que ingresaron al canon y los que siguieron el parricidio propiciado por los Tzántizcos. Y es bajo la tutela del escritor Miguel Donoso Pareja, que con metodologías innovadoras generan nuevas voces y nuevos ejercicios esquemáticos, tanto en la poesía como en la narrativa; nombres como Jorge Martillo, Víctor Romero, Fernando Balseca, Mario Campaña, Diego Velasco Andrade, Pablo Yépez Maldonado, Margarita Lazo, Fernando Itúrburu, Pedro Gil, Roy Sigüenza, Vicente Robalino, Galo Alfredo Torres, Alfredo Pérez Bermúdez, nombres que todavía cimentan la palabra poética. 
Pero es el caso de Edwin Madrid y Diego Velasco Andrade quienes mantienen (en Edwin Madrid terminó un ciclo con escritores del grupo Machete Rabioso) activos los talleres literarios; el caso del segundo es por quien surge esta Antología. Los nombres son varios: Carmen Jaramillo, Ives Cadena, José Acevedo, Sonia Cruz, Ximena Flores, Marcelo Recalde, Deysi Vela, Edison Navarro, María Fernanda Vinueza, María Belén Obregón, Jorge Villavicencio, Cristian López Talavera, Santiago Quelal, Galo Toapanta, David Acosta, Pablo Flores. Poetas que varían en edad, pero en conjunción sus problemas son similares: el sexo, la muerte, el silencio, la creación, el yo poético y comprometido. Reflexiones que han ido tomando eco en poetas jóvenes.
Esta conjunción de temáticas se han asimilado con talleristas del poeta Augusto Rodríguez: Beatriz Viteri, Xavier Hidalgo, Luis Alberto Bravo, Andrés López, Dina Bellrham, Laura Nieves, Lis Quezada, Adolfo Santiestevan, Lucero Llanos, y Geovanni Bayas, quienes forman parte del taller El Quirofano y han ingresado con solidez y buena poética en varios festivales literarios del país. A estos nombres sumo tres, a quienes encontré en bares, por medio de internet o en aulas universitarias: Marco Manotoa, Fernando Tituaña y Danciso Toro. 

CRISTIAN LÓPEZ TALAVERA


martes, 31 de enero de 2012


ESTE NUEVO LIBRO QUE HA SIDO EDITADO  POR EL SELLO R.A.S. (RED ARTÍSTICA SALAMANCA/LIMA-PERÚ) RECOPILA TEXTOS DE JOVENES POETAS DEL ECUADOR.

NO PRETENDE SER UNA MIRADA ANTOLÓGICA DEL PAÍS NI MENOS ACERCARSE AL CANON DE GENERACIÓN, MAS ES UN PONER SOBRE EL TAPETE NUEVAS VOCES, NUEVAS SOMBRAS SOBRE ESTE TERRENO INNAGOTABLE QUE ES LA POESÍA.

PARA SU RECOPILADOR CRISTIAN LÓPEZ TALAVERA ¡Y quién dijo Silencio! es una propuesta neovanguardista. Varios de los poetas trabajan la metáfora, como una herramienta estética, cargada de sensualismo y simbología. Todo esto en un país donde la poesía ha estado en un frasco cerrado, donde las innovaciones artísticas han sido desechadas por un grupo “selecto de amigologos” que dirigen la poética ecuatoriana.
Los nombres son varios: Carmen Jaramillo, Ives Cadena, José Acevedo, Sonia Cruz, Ximena Flores, Marcelo Recalde, Deysi Vela, Edison Navarro, María Fernanda Vinueza, María Belén Obregón, Agustín Guambo, Cristian López, Santiago Quelal, Galo Toapanta, David Acosta, Pablo Flores. Poetas que varían en edad, pero en conjunción sus problemas son similares: el sexo, la muerte, el silencio, la creación, el yo poético y comprometido. Reflexiones que han ido tomando eco en poetas jóvenes.
Esta conjunción de temáticas se han asimilado con poetas talleristas del poeta Augusto Rodríguez: Beatriz Viteri, Xavier Hidalgo, Luis Alberto Bravo, Andrés López, Dina Bellrham, Laura Nieves, Lis Quezada, Adolfo Santiestevan, Lucero Llanos, y Geovanni Bayas, quienes forman parte del taller El Quirofano y han ingresado con solidez y buena poética en varios festivales poéticos del país. A estos nombres sumo tres, a quienes encontré en bares, por medio de internet o en las aulas universitarias: Marco Manotoa, Fernando Tituaña y Danciso Toro.
QUE ESTA PASANDO EN LA POESIA DEL ECUADOR, QUIZÁ UNA SUERTE DE  AMIGUISMO Y CONFORMISMO QUE SE AHOGA EN UN SILENCIO CENTRADO EN GRUPILLOS DE AÑIÑADITOS QUE JUEGAN A SER "enfant terrible o femme fatale"(?) Y DONDE  ALABAR Y TÚ ME ALABAS PARAFRASEANDO UN POEMA DE ITÚRBURU ES LA CONJUGACION VERBAL PREFERIDA DE LOS MISMOS... O SIMPLEMENTE YA ES HORA DE DECIR !Y QUIEN DIJO SILENCIO!
Tomado de: www.murcielagario.blogspot.com

jueves, 3 de noviembre de 2011





DINA BELLRHAM Edelina Beltrán Ramos (Milagro, 1984-Guayaquil, 2011)

Por: Freddy Ayala Plazarte

Poeta, integrante del Grupo Buseta de papel de Guayaquil, estudiante de medicina, una de las voces femeninas que animaron el quehacer literario actual de la poesía joven ecuatoriana. Con plexo de culpa (2008) y La mujer de helio (2011), fueron dos muestras de interesantes diálogos que exponían una poética entre el surrealismo, romantiscismo, y aquella exploración interna, inmanente, de visualizar el inconsciente del ser humano, de condensar una afirmación femenina desde los símbolos como títeres, muñecas, zapatos, y sobre todo, había un espejo que reflejaba un “yo” en su otro, su otra, sus otras, quizá sea la metáfora de dar sentido a la condición humana con el conflicto y la lucha simbólica por ser-en-el-mundo.

Y así como los poetas Cachibache y Carolina Patiño, hace casi un decenio desaparecieron temprano sus párpados y bajaron el telón de la ceremonia física de ya no sentir una lágrima o una sonrisa; ¿Y cabe acaso pensar en lo que asumimos como joven o anciano? ¿Si un mismo sujeto puede ser un niño y anciano a la vez, si puede empoderar diversas edades en un mismo cuerpo, más aún, en un mismo instante? Aunque como dice Manuel Cruz: la edad que cumple el cuerpo es una y la edad del sujeto es otra.



Dina: para quienes te pudimos conocer más allá del mundo literario, en tu mundo cotidiano, en un mundo más humano, en el mundo del duende lorquiano que evocabas,
Por todos aquellos instantes compartidos que ahora se deslizan por la memoria, te dejamos la continuidad de los puntos suspensivos
                                               


MINUTO DE SILENCIO
                       
                                                a Dina Bellrham 

Y un paciente agrandó la memoria cuando su mirada
hizo péndulos estrábicos en la pared
antes del amanecer   
estuvo junto a los títeres  
abrazando una caja musical
Orfeo aún respiraba sus pasos entre las cortinas 
y un concierto de muñecas
acompañando lo ausente
despeinando molleras

Ya no pudo averiguar 
por la angustia en las dimensiones del zapato
                                    arrojando el olvido a los muebles           
                                    dejando su cuerpo en las palabras
quizá alcanzó el minúsculo sentido de la existencia
en alguna forma del silencio

porque bajo las máscaras  
caminaron las hormigas siguiendo a la Mujer de helio  
en ocasiones madrugando al encuentro de un duende lorquiano
y atrás del horizonte
el silencio solo pudo dibujar otro cuerpo que reclamó más mutismo    
  
 

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